jueves, 12 de febrero de 2009

El té: un mundo de experiencias sensoriales



No somos una cultura muy amante del té, a diferencia de  países como los anglosajones y, por supuesto, los asiáticos. Lo nuestro es el café. Sin embargo cada día se va introduciendo más en nuestras costumbres esa deliciosa bebida que no sólo recrea toda una gama de sabores en nuestro paladar sino que además, dependiendo de qué té se trate, reporta distintos beneficios para la salud.




Cuenta la leyenda que en el año 2800 antes de Cristo el emperador chino Shen Nong descansaba bajo un árbol mientras esperaba a que el agua de su cuenco hirviera. Accidentalmente cayeron unas hojas en el agua y surgió una infusión que maravilló al emperador por su sabor y frescura. A partir de entonces el té cautivó a  toda China  



El té proviene principalmente de la China continental, Sri Lanka (anteriormente conocido como Ceilán), India, Taiwán, Japón y Nepal. La planta de la que proviene el té es Camellia Sinensis,  un arbusto cuyas hojas, si no son secadas en cuanto se recolectan, comienzan a oxidarse.  Los  principales tipos té se distinguen por su procesamiento. 




Té verde: sin oxidación. Se denomina así porque las hojas son secadas inmediatamente después de ser recolectadas para evitar la oxidación. Es altamente consumido en toda Asia. No se sirve con leche ni azúcar.

Té blanco: sin oxidación. A principios de la primavera las hojas de té comienzan a brotar cubiertas aún de un vello blanco y en este momento los brotes conservan todos los nutrientes. Se necesitan miles de brotes para obtener una pequeña cantidad de té blanco y por eso, este té conocido como Yin Zhen (agujas de plata), es un producto tan caro, exquisito y saludable.



      Té verde - Té blanco


Té negro: oxidación considerable. En el proceso de fermentación, que es como se llama a la oxidación, la hoja y sus jugos naturales se modifican por el contacto con el oxígeno del aire. Este proceso de fermentación es el que otorga al té negro su color y sabor característicos.  

Oolong o té azul: oxidación media. Tiene características de ambos tés negro y verde. El té de Formosa, denominado con el antiguo nombre de Taiwán, es considerado por muchos el té más fino de Oolong.
 




Pu-erh o té rojo: es una variedad del té negro. Al contrario que otros tés, que suelen tomarse tras la recolección, el proceso de fermentación de esta variedad puede durar entre 2 y 60 años en barricas de roble, lo que hace que las hojas tomen un color cobrizo. Suele haber añadas que indican las diferentes calidades según la cosecha de cada año. Se adquiere tradicionalmente en unas bolas compactas (ladrillos de té) que se desintegran antes de preparar el té, aunque actualmente también se comercializa en hoja suelta.



 



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